💜Novena Santa Laura Montoya💜
Octubre 21.
"Dos sedimentos, Jesús mío: tú de almas y yo de tu sed. ¿Que nos detiene pues?"
ORACIÓN INICIAL
MARÍA, MADRE MÍA, SÁLVAME
“Se celebraba una boda en Caná de Galilea y esta allí la madre de Jesús. Como faltara el vino, le dice a Jesús su madre: No tienen vino. Y luego dijo a los criados: Haced lo que el os diga". San Juan 2 3-5.
Una de las primeras oraciones que la Madre Laura enseño a los indígenas de Dabeida y luego a otros más, fue esta jaculatoria llena de profundo contenido: María, madre mía, sálvame. Los indios la repetían con fruición, a veces todavía sin entenderla. Fue el nombre de Nuestra Señora la primer palabra que aprendieron en castellano.
Tal plegaria brotó de la ardiente devoción mariana que adorno la espiritualidad de Laura. Sin embargo transcurrió cierto tiempo en su camino de unión con Dios ante de empezar a lucir su alma como ella misma escribe, “la estrella más luminosa". Esta le llegó por el piadoso ejemplo de una sus parientas.
Se me ocurre, dice la Madre Laura, que si hubiera escogido para mí una advocación mariana, me hubiera quedado con la dolorosa, más de acuerdo con mi historia de muchas penalidades. Pero la inmaculada me atrajo de tal modo, que ya no podía pensar sino en ella, como en el centro de mi vida. Cuando sufro, leemos en sus escritos, es ella quien alumbra mi dolor. En ella tengo puesta para todo mi esperanza. Yo quisiera que todos supieran lo que es ella para el corazón que la ama.
María iluminaba la oscuridad de la selva y las dificultades de todo género que sufríamos.
Por que había hecho un pacto con la inmaculada: Tú harás la obra de los indios y yo te serviré a pesar de mis tropezones.
ORACIÓN FINAL
GOZOS (después de cada lectura del dia)
Al presentarte nuestros ruegos, venimos llenos de confianza: Tu celo ardiente y generoso danos a todos, Madre Laura.
I.
Madre y maestra de los indios de nuestra selva americana: Vuelve a enseñarnos los caminos de tus intrépidas andanzas. Y Así la luz del Evangelio llegue por cerros y cañadas, a redimir a los cautivos de la pobreza y la ignorancia. Tu celo ardiente y generoso danos a todos, Madre Laura.
II.
Ante el asombro de tus ojos, la turba inquieta y afanada de las hormigas un secreto de amor, te dijo sin palabras. Y desde entonces la ternura de Dios, inmensa y desbordada sobre los buenos y los malos, con suaves ardor te abrasó el alma. Tu celo ardiente y generoso danos a todos, Madre Laura.
III.
Tú que supiste de pobreza y también fuiste desplazada, mira el dolor de tus hermanos en esta patria colombiana. Haz que florezca entre nosotros aquella paz tan anhelada, en la justicia y el progreso que como hermanos nos igualan. Tu celo ardiente y generoso danos a todos, Madre Laura.
IV.
Un acendrado y fiel cariño a la señora Inmaculada, marcó tus días y noches, le dio certeza a tu esperanza. Su amor fue siempre el santo y seña de tus empresas arriesgadas, su nombre dulce y melodioso entre los tambos se escuchaba. Tu celo ardiente y generoso danos a todos, Madre Laura.
V.
Si las serpientes y las fieras por el poder de tu plegaria, como predijo el evangelio, pacificaron su acechanza: Líbranos hoy de los peligros que por doquier nos amenazan a quienes vamos de camino hacia la fiesta de la patria. Tu celo ardiente y generoso danos a todos, Madre Laura.
VI.
Tu corazón en carne viva, porque “los indios son mi llaga», contagie a todos tu angustia por tanta gente marginada. Haznos sentir la sed de Cristo que dio vigor a tu constancia, en las tareas de su Reino de amor y bienaventuranza. Tu celo ardiente y generoso danos a todos, Madre Laura.
VII
A los discípulos de Cristo, tu gesta heroica nos señala la ruta audaz del evangelio hacia regiones muy lejanas. Transforma nuestro continente que ya es iglesia misionada, en una iglesia misionera de leve alforja y sandalias. Tu celo ardiente y generoso danos a todos, Madre Laura.
ORACIÓN FINAL
Dios, Padre misericordioso, que elegiste a la Santa Laura Montoya para despertar en la iglesia el sentido misionero, especialmente hacia las comunidades marginadas de la sociedad.
Concédenos que podamos imitarla en su actitud contemplativa y en la búsqueda constante de la salvación de los hermanos.
Danos la gracia de una conversión sincera al Evangelio y así un día florezca entre nosotros una paz justa y duradera, por el progreso de todos, especialmente de los más necesitados.
Además, rogamos por los méritos de la Santa Madre Laura, el remedio de estas necesidades…. si es para tu mayor gloria y nuestra salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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